Se utilizan pollos de halcón nacidos en cautividad. Este método consiste en alimentar pollos de halcón en nidos artificiales hasta que puedan valerse por sí mismos e independizarse del alimento suministrado. Antes de independizarse totalmente, los halcones jóvenes que ya vuelan van a buscar diariamente la comida a los nidos artificiales.
De esta manera, los halcones reconocen el lugar donde se han soltado y donde comen cada día como si hubieran nacido allí realmente. Como la mayoría de rapaces, los halcones tienen tendencia a retornar al lugar donde han nacido y se han criado («filopatria» es el término científico que designa esta conducta) para establecer su territorio, si está vacante, y reproducirse.
Consiguientemente, con el tiempo, algunos de los halcones liberados con la técnica mencionada habrán de criar cerca del área donde tuvieron su nido artificial. Para reconocerlos individualmente, cada halcón lleva dos anillas: una de color que sirve para identificarlos individualmente desde lejos y otra de metálica que tiene un código numérico que permite un registro y un control a escala europea. O sea, que si un halcón soltado aquí se encuentra, por ejemplo, en Noruega es la anilla metálica y no la de color la que permitirá saber de donde proviene el animal y donde se ha encontrado.