La primera gran disminución poblacional del halcón peregrino en el siglo XX tuvo lugar en Gran Bretaña, durante la II Guerra Mundial (1939-45). En este periodo los halcones sufrieron una campaña de exterminio por parte del Ministerio del Aire. El objetivo era reducir el número de bajas de palomas mensajeras, entonces de gran valor para enviar información y correo militar, ocasionadas por los halcones. La campaña se inició el 1 de julio de 1940 y finalizó en febrero de 1946. Durante este periodo se eliminaron más de 600 ejemplares y se calcula que la población nidificante de Gran Bretaña se redujo en un 83%.