EL TERRITORIO DE CAZA:
El halcón es una especie de espacios abiertos, que se adapta a una gran diversidad de hábitats diferentes. Las dimensiones y la forma del territorio de caza del halcón dependen de la topografía del territorio, de la cobertura vegetal y de la disponibilidad de presas. Si la topografía del territorio se limita a un acantilado o a una pared vertical que domina sobre un gran espacio abierto (el mar, por ejemplo) y, además, la presencia de presas es abundante (en medio de una ruta migratoria, por ejemplo), el territorio de reduce pues no es necesario que sea amplio para la detección y la captura de presas necesarias. En cambio, si se trata de un territorio con pocas paredes verticales y con un recubrimiento forestal notable, el territorio se engrandece ya que las presas son más difíciles de detectar y, por tanto, de capturar.
Acantilado marítimo
En resumen, en medios favorables (una pared vertical apta para nidificar delante de un espacio abierto, con poco recubrimiento vegetal) podemos encontrar una pareja cada 2 Km2. Si además, añadimos una elevada densidad de presas, podemos llegar a encontrar una pareja cada 1 km2. Contrariamente, si el medio no es favorable (si hay un recubrimiento forestal notable) la densidad puede reducirse a una pareja cada 10 Km.
El macho es el responsable de conservar el territorio entre las estaciones de cría. Hay hembras que fuera de la época de reproducción no muestran ninguna relación con un territorio concreto y vagan de un lado a otro. Por otro lado, si en una pareja muere la hembra el macho conserva el territorio y puede atraer una nueva hembra. Si es el macho el que muere y no aparece ningún macho antes de dar comienzo la época de cría, la hembra abandona el territorio.
Valle boscoso
EL TERRITORIO DE CRÍA:
Los halcones sedentarios - que no migran y permanecen todo el año en el mismo lugar - como los de Barcelona, cuando se acerca la época de cría, frecuentan más los lugares donde realizarán la puesta. Fuera de la época de cría, la mayoría de estas parejas no se alejan mucho de estas paredes. Durante el otoño y el invierno también las utilizan para descansar, dormir y como atalayas para iniciar la caza.
Mientras los territorios de caza tienen una extensión variable y se pueden sobreponer con los de las parejas vecinas, el territorio de cría es inviolable. El territorio de cria tiene forma de burbuja, de 400 a 600 metros de diámetro, cuyo centro se localiza un centenar de metros delante del nido.